El curso de costura.


Había acabado la preparatoria, me sentí alivianado pero al mismo tiempo nervioso porque todavía no sabía que quería estudiar en la universidad ni mucho menos saber que iba a hacer el resto de mi vida. Decidí tomarme un año libre para poder pensar y disfrutar el fin de esta etapa.

Mi familia y yo hicimos un acuerdo, yo debía de hacerme cargo de algunos deberes de la casa como trapear y lavar platos. La primera semana fue muy relajante dormí todo lo que no había podido dormir durante el final de semestre, me levantaba muy tarde, no me cambiaba la pijama aunque empezaba a oler feo estaba en la gloria.

El problema fue que eventualmente me empecé a aburrir mis días se repetían y me daba flojera hacer las mismas cosas, me desanimaba saber que no estaba haciendo más. Me di la tarea de buscar algo en que ocupar mi tiempo, asistí a un Colegio Técnico que estaba cerca de mi casa aunque eso implicara quitarme la pijama.

Fui y una amable chica me dio informes, ofrecían una gran variedad de cursos como: carpintería, electrónica, corte y confección, cocina y administración de empresas. Los cursos eran baratos aunque tú debías de pagar tu material además al final te daban un diploma con validación oficial.

La idea me pareció tentadora, ya que no iba a estar en la escuela sería muy  buena forma de invertir mi tiempo además me daba la posibilidad de conocer personas nuevas así que no tenía nada que perder.

Me inscribí con el dinero que había ahorrado, mi mamá me vio tan emocionado que ella me regaló el material que requería. Me inscribí a la clase de Corte y Confección siempre había tenido curiosidad de aprender cómo hacer ropa, no es que yo tenga un excelente estilo pero creo que sería divertido poder diseñar ropa y no atenerse a lo que te ofrecen los centros comerciales.

Llegué el primer día y la mayoría de mis compañeras eran muy diferentes a mí, lo bueno es que todos nos veíamos nerviosos.

El profesor comenzó a hablar se veía que tenía muchísima experiencia, por como cortaba la ropa, la doblaba y dibujaba los patrones de ropa, me daban más ganas de aprender. Nos mencionó que nuestros patrones duran más si los hacemos en una tomografía impresa cuando llegué a casa le dije a mi mamá y ella con gusto me regaló las tomografías que le habían hecho el día que se rompió el pie.

 

Me emocioné mucho pero me costó mucho trabajo trazar los patrones de costura, un centímetro en este caso si hace la diferencia además no es como si pudiera ir a la tienda a comprar más tomografías. Revise tres veces las medidas, las marqué con un marcador y las corté.

Corté los patrones que tenía listo con las tomografías y creo que me quedaron bastante bien, al otro día el profesor me felicitó por el esfuerzo que le había puesto. En ese curso aprendimos a hacer más ropa para mujer por lo que le pude diseñar a mi mamá un vestido con una fresca tela de flores.

Sigo sin saber que quiero hacer en un futuro pero al menos disfruté mucho esta actividad.

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