Fuera de lo común.


Esta mañana fue exageradamente caótica me pasaron cosas que jamás me habían sucedido antes y que por supuesto nunca hubiese imaginado, creo que me levante con el pie izquierdo y con la suerte dándome la espalda puesto que debía hacer las típicas compras para el evento de esta noche; actividad que no es nada fuera de lo normal ya que al dedicarme a organizar y realizar eventos sociales es algo que hago cotidianamente desde hace casi dos décadas pues para mi es una rutina.

El día de ayer necesitaba unas fotocopias de mi tarjeta de circulación para efectuar la próxima semana la verificación de mi camioneta y por ello al llegar a casa antes de bajar del vehículo decidí tomar de una vez dicho documento he ir a la papelería por las copias; según yo para que no se me olvidara, y así lo hice, pero cometí un error ya que al volver fui directamente a saludar a la familia como acostumbro hacer cada tarde entonces no regrese la tarjeta a su lugar es decir a la guantera.

Cuando debo hacer compras salgo muy, muy temprano para poder verificar con los proveedores que me surtan cada uno de los ingredientes, también checo la calidad de la mercancía ya que considero importante ofrecer un buen servicio de calidad inmejorable puesto que eso mismo me recomienda y mi negocio ha progresado gracias a esta filosofía y a que me involucro en todos y cada uno de los procesos del evento; bueno decía que salgo cuando aún no hay claridad del día por lo cual olvide por completo las fotocopias y la tarjeta de circulación, para mi mala fortuna antes de llegar a mi destino había un retén de seguridad cabe mencionar que estoy a favor de este tipo de ejercicios de prevención; a excepción de este, pues cuando el oficial me pidió mis documentos no pude comprobar que me pertenecía mi camioneta.

Por fortuna los policías se portaron muy accesibles al permitir que me llevaran el documento antes de iniciar cualquier procedimiento y todo se resolvió favorablemente para mi sin ningún inconveniente, cuando por fin llegue al mercado por mis productos ya había un mundo de gente haciendo sus compras, situación que me demoro para efectuar las mías, misma que trato de evitar yendo temprano pero para ese momento ya me había retrasado demasiado en llevar los productos a los cocineros, toda vez que a ellos les exijo todo el tiempo ser muy puntuales en sus horarios para evitar contratiempos en el servicio ya que no es posible quedar mal con quien nos contrata, de modo que me apresure tanto como pude, la gran ventaja es que en los puestos donde compro tienen varias básculas comerciales y así mientras atendían a su clientela ocasional surtían mi pedido.

Después de llegar muy tarde tuve que compensarlo por lo que no dude un segundo en tomar un mandil me lo puse y comencé a ayudar en lo que podía, pero mientras eso sucedía en la cocina uno de los meseros se reportó enfermo, ¡lo que me faltaba! intente contactar alguna de las personas que anteriormente ya habían trabajado conmigo pero unos me dijeron que no podían, otros que ya tenían evento, el tiempo pasaba y ya no tenía tiempo para conseguir el remplazo entonces ya sin opciones me vestí de mesero y a trabajar.

Todo estuvo exactamente a tiempo los novios para los cuales trabajamos quedaron totalmente satisfechos con su fiesta, aunque yo termine con los pies súper cansados y adoloridos pero con la enorme satisfacción de que mi equipo de trabajo me comprendió y apoyo más de lo que imagine.

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Información: Martha Debayle