Ni una alma más.


Con todas las acciones que se están implementando acerca del programa de planeación urbana que existe en la Ciudad de México, se están modernizando los servicios del sistema de transporte colectivo metro, con el fin de que esté provea a los más de cinco millones de usuarios un servicio de calidad y eficiente, estas acciones no son tan notorias dado que es prácticamente imperceptible visualizar el mantenimiento de las vías o sea; durmientes con deterioro, desgastes excesivos en las vías, la falta de tornillos e incluso ajustes en la barra guía son algunas de las revisiones tanto de renovación, remodelación y prevención que se están llevando a cabo, y no solo se trata de una pantalla de embellecimiento como dice mi amiga Marisol, con quien tengo la oportunidad de compartir todos los días el trayecto rumbo al trabajo.

Este fue el motivo de una acalorada charla entre ella y yo dado que asegura que en realidad no se está haciendo mucho por darle mantenimiento al servicio, pero yo estoy convencida de lo contrario puesto que mi sobrino Leonardo trabaja en el sector de telecomunicaciones y transportes, es decir en el metro, razón por la cual sé, de muy buena fuente que en realidad no solo se trata de darle una mejor vista sino que este se basa en dar un completo servicio de mantenimiento a la mayor parte de sus instalaciones así mismo se intenta sustituir la señalizaciones que son totalmente obsoletas pues anteriormente solo se tenían una especie de triplay de madera esto con el fin de obstruir el paso al área designada para las mujeres, actualmente estas han sido reemplazadas con barreras viales las cuales cumplen cabalmente con esta función puesto que portan la leyenda solo mujeres y niños, además no representan ningún tipo de riesgo para los usuarios y en las horas de poca afluencia son removidas sin ningún inconveniente para realizar el aseo de la estación.

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Dice Mari, que los jóvenes son los principales responsables del daño puesto que rallan los vidrios de puertas, ventanas y paredes con plumones permanentes o usando navajas o cualquier tipo de herramienta puntiaguda con filo y por si fuera poco también hacen grafitis en algunos pasillos poco transitados, por lo que mi acompañante de viaje se queja diariamente, pero según las palabras de mi sobrino Leo ese no es el mayor daño que se produce sino precisamente cuando se obstruye el libre cierre de puertas se deterioran con esta acción los hules protectores de las mismas así como también los motores neumáticos por lo cual los vagones deben ser retirados del servicio para ser enviados al taller a revisión y reparación. De manera que por esta razón se provoca otro inconveniente pues el servicio sufre cambios en la frecuencia con la que pasa el convoy, retrasando el servicio y obviamente causando la molestia de los usuarios.

En más de una ocasión mientras viajo a bordo de este transporte he llegado a escuchar a los pasajeros molestos asegurando que el servicio es muy malo o que no se le da el debido mantenimiento, pero yo me pregunto si acaso en realidad alguno de ellos se ha puesto a pensar en cómo se puede contribuir de manera activa a cuidar las instalaciones, por ello me atrevo a escribir estas líneas tratando de generar conciencia en cada persona que hace uso de este medio de transporte, que es bastante útil. Personalmente considero que no solo les corresponde a los encargados del mantenimiento el correcto funcionamiento del metro, ya que todos podemos colaborar evitando saturar un vagón aun cuando es evidente que ya no cabe ni una alma más abordo.

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